¿Cómo sanar nuestra casa?

El terreno
El primer punto a considerar es que el sitio donde vivimos está compuesto por diferentes energías; una de ellas es la que posee el terreno donde se ubica, el cual existe desde antes de que se haya construido nuestra casa.
Por ello lo que se construya se impregnará de esta energía que se emana de forma continua y, aun cuando nosotros no podemos verla, nuestros sentidos pueden captarla y se verán afectados o favorecidos por ella.
Dicha energía influirá grandemente en la edificación que se vaya a ubicar en él, por ello lo ideal es conocer bien el sitio lugar donde vamos a fundar nuestro hogar y poder elegir el mejor.
De la calle a la puerta
La parte de la entrada a nuestro aposento es donde empieza su energía, la cual será compartida por todos los que vivan en él. La casa y tú son una misma cosa, si estás bien, ella también lo estará y viceversa.
En este sentido, es importante saber que las calles tienen una energía muy pesada, al igual que los carros que expiden niveles muy densos, por ello se dice que no es recomendable juntar las cosas que se caen en la calle.
Si lo juntamos es como si se levantara algo demasiado contaminado y el más afectado es nuestro cuerpo astral, que jalará todo eso tan negativo.
Lo recomendable para contrarrestar que todo esto entre a nuestra casa es echar agua a la calle y banqueta, al menos tres veces por semana.
Pero antes de arrojarla se debe pedir al agua, que es un ser, que limpie y disperse todas las energías del lugar donde se está.
Si no se quiere gastar mucha agua, basta con humedecer un poco el piso y ya con eso se eliminará un gran número de energías que siempre buscan colarse.

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