Esta humanidad no ha asimilado correctamente el tiempo real que debemos para nuestra evolución. Nuestra mente posee diversos códigos de análisis que nacen en la medida que cada ser se dispone a desarrollar sin necesidad de vanaglorias de un logro interno. No es el tema aburrido de Dios del que muchos hablan en el hoy pero ante tal situación mundial catastrófica debemos saber a quien deberemos dirigirnos en el momento adecuado. Nuestra genética cambia lentamente para un viaje que la humanidad deberá aceptar bajo ciertas circunstancias, bajo prismas que la misma humanidad desconoce. Es por esta razón que nuestra mente tiende a recurrir al cielo en momentos de aflicción, de dolor y de angustia.
Muchos podrán decir que nuevamente caemos en las tonteras espirituales de siempre, pero no es así. No podrán esconder sus lenguas cuando llegue este “Señor” a tomar las cuentas que cada ser ha emitido desde su pensamiento a través del Universo. La existencia de la raza debe su creación a un ser supremo sea como sea que usted le llame, basta con observar todo alrededor para percatarse de que una mente sabia realizó todo este prodigio.
La comprensión de la vida es lo más bello que un ser humano puede aceptar para lograr asimilar lo que nuestro Futuro nos depara. Parte del sistema nos esconde grandes conocimientos que son necesarios para lograr un crecimiento real y es así como estos responsables sabrán responder por todas las iniquidades que han realizado frente al Creador de este sistema. La realidad del comportamiento del planeta no es tan apacible como se observa cada día. Las personas no ven la verdad que vive sobre sus cabezas y no escapan del velo que cubre su comprensión ante los eventos de los cuales hablamos. El sistema que gobierna el mundo en estos días tendrá un desbalance prontamente, muchos no podrán vivir en la realidad que les embargará para entonces. Los sistemas orientales tratarán de establecer un sistema invulnerable pero aún así no podrá establecerse una secuencia similar al sistema anterior.
Las guerras establecerán su imperio de desconcierto a través del mundo más de lo que ahora se observa por medio de los medios de comunicación y las enfermedades, muchas de ellas provocadas por la misma ciencia terrestre, harán de las suyas entre la humanidad que aún subsista ante los eventos que la realidad de la fantasía del sistema presenta.
La alerta de todo lo que el planeta vivirá prontamente podrá ser burlada y manifestada de forma distinta por muchos de los que se dicen pertenecer a la verdad esencial, a pesar de estar viviendo en medio de una guerra inminente estarán creyendo y cayendo en sus propias confusiones.
La órbita del planeta Tierra presenta ciertos desequilibrios que van a presentar obviamente cambios en la superficie como en su interior, inexplorado aún por el hombre. Estos eventos se verán reunidos en un centro de desequilibrios magnéticos, incluyendo los que se desarrollarán en la mente de gran parte de la humanidad. Las enfermedades comenzarán en los pensamientos de los seres humanos afectados por gran parte del campo gravitatorio que realizará el planeta debido a que también estará afectado por este campo a nivel planetario y los sistemas magnéticos a gran escala.
Podremos sentir y observar algunos de los cambios paralelos en otros planetas, los que comenzarán a presentar desequilibrios en sus órbitas y sobre sus propios ejes, como lo es el caso del planeta Venus, solo basta con averiguar en los medios que el sistema permite que se lean. Estos eventos planetarios afectarán a nuestro campo magnético personal, como seres humanos, el que vibra en una frecuencia distinta al que hoy existirá debido a la intervención de la misma humanidad sobre este código. Estamos frente a un evento obviamente único para esta civilización.
La raza humana será marcada por el sistema para los tiempos en que su control como masas este fuera de alcance. Mucho verán este avance fabuloso desconociendo la realidad que se les vendrá encima cuando se percaten de que su frecuencia interna, aquella que el cuerpo produce por sí mismo, sea cambiada por un sistema que aún envolverá a aquellos gracias a la fantasía de colores que muchos ven en él.
¿Realmente somos el blanco de un código de registro controlado por el sistema?
La respuesta es SI. La humanidad será marcada lenta y paulatinamente. Muchas empresas e instituciones deberán, obligados por el sistema, registrar a sus obreros para un control mayor sobre aquellos que producirán para el mismo. El chip no es una fantasía ya que esta dentro de las fronteras más inapropiadas para ello, si solamente han sido marcadas más de 1200 mascotas en nuestro país ¿Qué se espera para más adelante? Este control, que ya está en medios gubernamentales, será de acceso a cualquiera que desee estar libre de asaltos y otros eventos contra su integridad. La apreciación de algunos sobre este control será maravillosa y para otros simplemente despreciable, aquellos que no sean marcados no podrán participar en el medio ni menos comer dentro de este. Deberán tener dentro de sí mismos la codificación interna, artificial, la que cambia la frecuencia personal de cada humano al servicio de un sistema artificial.
Las leyes del kósmos son misteriosas y se desplazan al igual que los campos magnéticos, no se ven pero están ahí presentes cada día. Estas se presentan en muchas ocasiones causando desequilibrios y equilibrios para los recorridos de muchas esferas llamadas planetas. Hoy, en el principio de nuestro siglo XXI (supuestamente) estamos asimilando cambios en el exterior de muchas de estas esferas, por lo que nuestro código personal detectará estos eventos de manera única e intransferible para otros que no posean esta frecuencia.
33,3 debería ser un número reconocible por la humanidad y aunque no ha sido una frecuencia reconocible es aquella en la que nuestro propio sentido vibrará para el último instante en este mundo. Anteriormente esta vibración fluctuaba entre los 11 y 11.8 mhz de frecuencia como para acercar esta vibración al conocimiento humano, ahora ha cambiado paralelamente con la frecuencia del planeta Tierra que fluctuaba dentro de los mismos valores. Dentro de tres años más nuestra genética responderá a la frecuencia emitida del nacimiento de diversos cuerpos a nuestro planeta. Estos cuerpos no emiten luz al igual que lo hace nuestro ambiente por lo que es “invisible” al común de nuestra humanidad pero no para algunos adelantos de nuestra ciencia, pero están ahí presentes cada día.
La verdad de esta realidad depende de cada ser que por iniciativa sepa comprender y analizar los diversos factores que afectarán nuestra vida para el Futuro. De tantas películas e informes reiterados sobre el mismo tema no debe quedar cero enseñanza pues algún motivo hay detrás de este sistema de informe para que aquellos que sepan dilucidar su realidad puedan prevenirle.
No espero que crean inmediatamente este enviado solamente analizar por sus propios métodos los datos para llegar a su propia conclusión. Recuerde que el silencio ante lo desconocido es la mayor de las sabidurías.
Atte. Claudio Pasten