Astrología Esotérica Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul – (Alice A. Bailey)
El gráfico fue recopilado del escaso conocimiento revelado hasta ahora sobre el tema y es exacto hasta donde lo per¬miten las circunstancias.Cada una de estas siete Jerarquías de Seres, contenidas dentro de las Doce, que son los Constructores o Agentes de Atracción, constituyen (según su categoría) las intermediarias; todas encarnan uno de los tipos de fuerza que emanan de las siete constelaciones. Por lo tanto, su trabajo como intermediarias es doble, y son:
1. Los mediadores entre el Espíritu y la materia y
2. los que transmiten a las formas las fuerzas provenientes de fuentes foráneas al sistema solar, que se hallan dentro de éste.
Cada uno de estos grupos de Seres es análogamente de naturaleza septenaria, y los cuarenta y nueve fuegos de Brahma son la manifestación inferior de su naturaleza ígnea; cada grupo también puede considerárselo “caído” en sentido cósmico, porque están implicados en el proceso de construcción, u ocupan formas de distintas densidades.
1a Jerarquía.
Emana del Corazón del Sol central espiri¬tual. Es el Hijo de Dios, el Primogénito en sentido cósmico, así como Cristo fue el “Hermano mayor de una vasta familia” y la “primera flor de la planta humana”. El símbolo de esta Jerarquía es el Loto dorado con sus doce pétalos cerrados.
La Doctrina Secreta, T. 1., págs. 235-50; T. VI, págs. 199-200.
Deben recordar que esta Jerarquía es la sexta, pues ya han desaparecido cinco, las cuales fueron producto del sistema ante¬rior, donde el objetivo era la Inteligencia o Manas. Las cinco Jerarquías liberadas son la suma total de manas. En el orden es la quinta Jerarquía, y se dice que está en proceso de lograr la liberación final o recibir la cuarta Iniciación, y es la causa de ciertos fenómenos en nuestro planeta, por eso ha merecido ser llamada la “Estrella del Sufrimiento”. Existe un vínculo kármico entre el reino animal y la quinta Jerarquía Creadora del sistema anterior, que se expresa en el hombre como la necesidad de cru¬cificar la naturaleza física animal, especialmente en la línea sexual. Debe recordarse que las Jerarquías actúan bajo la Ley de Atracción, Ley de los Constructores.
Esta primera (sexta) Jerarquía tiene el primer aspecto del sexto tipo de electricidad cósmica como tipo de energía, y maneja por lo tanto un poder especial, conjuntamente con el fuego inferior o “fuego por fricción”, a medida que se expresa en el sexto plano. Dichas vidas son llamadas “los ardientes Hijos del deseo” y fueron “los Hijos de la necesidad”. El Antiguo Comentario refiriéndose a ellos dice:
“Ardían por saber. Se lanzaron hacia las esferas. Son el anhelo del Padre por la Madre. Sufren por ello, arden y anhelan, por medio de la sexta esfera de sensación”.
2a Jerarquía.
Está estrechamente vinculada con la Osa Mayor. Se ha dicho que entró a través del segundo ventrículo del Sagrado Corazón y sus Miembros son los (según la Doctrina Secreta) prototipos de las Mónadas y también la fuente de la Vida monádica. pero no son las Mónadas, sino mucho más que eso.
Esta Jerarquía, literalmente la séptima, está constituida por esas vidas que afluyen a nuestro sistema, que en el primer sistema ¬solar permanecieron en su propio plano, porque eran demasiado puras y santas para obtener una oportunidad en esa evolución tan materialista e intelectual. Aún en este sistema solar, lo único que podrán hacer es influir sobre los Jivas o Mónadas encar¬nantes, impartiéndoles la capacidad de comprender la naturaleza de la conciencia grupal, la cualidad de los siete Hombres Celes¬tiales, pero no serán capaces de expresarse plenamente. Algunas claves de este misterio se obtendrán si el estudiante considera cuidadosamente que en nuestro sistema solar y en nuestros siete planos tenemos únicamente el cuerpo físico del Logos, y que ese cuerpo es una limitación para la expresión de Su triple natura¬leza. La primera (sexta) Jerarquía trata de expresar la vibra¬ción mental del Logos, y la segunda su naturaleza emocional, o astral cósmica.
La segunda (séptima) Jerarquía tiene como tipo de fuerza al segundo aspecto del séptimo tipo de fuerza de los muchos que ya existen. Se obtendrá una idea del relativo grado de evo¬lución del Logos solar, mediante el estudio de los diversos aspectos de fuerza que está expresando en esta particular en¬carnación. Dicha energía impulsa a las Mónadas a la encarnación física, pues se expresa en el séptimo plano. Las energías que hoy actúan son las que el Logos ha desarrollado y adquirido en previas encarnaciones. Lógicamente existen brechas y faltan ciertos tipos de fuerza, debido a que todavía tiene mucho que adquirir cósmicamente.
La energía de esta Jerarquía da por resultado la manifes¬tación del Divino Andrógino y los siete centros de fuerza que constituyen las siete energías espirituales.
3a Jerarquía (la octava).
Es peculiarmente interesante. A sus miembros se los denomina “las Tríadas”, porque contienen en sí las potencias de la triple evolución mental, síquica y espiritual. Esta Tríada de Vidas son inherentemente las tres Perso¬nas y, desde cierto punto, la flor del sistema anterior. Vista desde otro ángulo, cuando es estudiada como la “flor de las Ocho anteriores”, constituyen los óctuples puntos que esperan la oportunidad de surgir como llamas. Son los devas preparados para servir, lo cual consiste en dar a otra Jerarquía ciertas cualidades que no tiene. Esta Jerarquía es considerada como la gran donadora de la inmortalidad, mientras tanto se “mantiene fuera de encarnación”. Sus miembros son los Señores del Sacrificio y del Amor, pero no pueden salir del cuerpo etérico logoico y entrar en el vehículo físico denso.
Esta Jerarquía maneja el tercer aspecto de la fuerza eléctrica del primer tipo de energía cósmica. Representa el ciclo consecutivo de ese primer tipo simbolizado por el número 8. Las fórmulas de estas energías eléctricas son demasiado complicadas para darse aquí, pero el estudiante debe tener presente que tales Jerarquías expresan:
1. Energía cósmica septenaria.
2. Prana cósmico.
3. Energía solar o fuego eléctrico, fuego solar y fuego por fricción.
Cada Jerarquía manifiesta una triple energía o un aspecto de cada uno de las arriba mencionados, las cuales tienen nueve diferenciaciones, porque las dos primeras son triples, y también la tercera. El rechazo de las vidas triádicas por los entes de la cuarta Jerarquía, la de las Mónadas humanas, con el tiempo precipita al hombre en la octava esfera, el cual se niega a convertirse en un Cristo, un Salvador y permanece autocentrado.
Hemos tratado ya las primeras tres Jerarquías, considera¬das como que siempre “ven la Faz del Regente de la Profundi¬dad”, o que son tan puras y santas que Sus fuerzas están en contacto con Su fuente de emanación.
Consideraremos ahora muy brevemente dos Jerarquías, las cuales nos conciernen muy de cerca, los entes humanos autocons¬cientes. Estos dos grupos son literalmente tres, así como la quin¬ta Jerarquía es dual, y produce cierta confusión; su significado oculto subyace detrás del fatídico número trece. Son los “Bus¬cadores de la satisfacción” y la causa de la segunda caída a la generación; ésta es la razón por la cual el Ego adopta una natu¬raleza inferior. La cuarta y quinta Jerarquías son la novena y la décima, o los “Iniciados” y los “Seres Perfectos”. Los seres humanos o “Jivas Imperecederos” son los que evolucionan por medio de graduadas series de iniciaciones autoinducidas, o pro¬ducidas en nuestro planeta con ayuda foránea. Progresan me¬diante el matrimonio con el siguiente orden, el quinto, los cuales se completan y perfeccionan, y debido a este hecho oculto, la cuarta Jerarquía es considerada masculina y la quinta femenina.
4a Jerarquía.
En el grupo de la cuarta Jerarquía crea¬dora tiene lugar el aspecto más elevado del hombre, su “Padre en el Cielo”. Estas vidas son los puntos de fuego que deben convertirse en la llama, realizándose por intermedio de la quinta Jerarquía y de los cuatro pabilos, o las dos Jerarquías duales inferiores. De esta manera podrá observarse que en lo concer¬niente al hombre, la cuarta, quinta, sexta y séptima Jerarquías son, durante el ciclo de encarnación, su mismo ser. Constituyen los “Señores de Sacrificio” y los “Señores de Amor”, la flor de Atma-Budhi.
Cuando se estudian estas Jerarquías, una de las más valiosas lecciones a aprender es el lugar y la importancia que tiene el hombre en el esquema. La Jerarquía, por ejemplo, que constituye la esencia de la intangible Vida del Espíritu y del principio budhi, es la causa esotérica del matrimonio cósmico entre espíritu y materia, basado en el amor y deseo del Logos, pero cada Jerarquía se expresa también por medio de esa manifes¬tación particular que la mente finita del hombre considera como la Jerarquía misma. Sin embargo, no es así, y debe tenerse cuidado y saber diferenciar dichas Jerarquías.
Sus miembros constituyen gérmenes latentes de centros de fuerza y se manifiestan subjetivamente: dan calor y vitalizan a grupos de formas; florecen y se expresan por medio de una forma o de otra Jerarquía. Están interrelacionados y son nega¬tivos o positivos entre sí, según el caso.
Según lo afirma La Doctrino. Secreta, T. 1., pág. 239. esta Jerarquía constituye el plantel de los Jivas encarnantes, Jerar¬quía que lleva en sí los gérmenes de las Vidas que alcanzaron la etapa humana en otro sistema solar, las cuales no estaban capacitadas para proseguir más allá, debido a la llegada del pralaya, que los impulsó a un estado de latencia. La condición de la Jerarquía es similar, sólo que en escala cósmica, en lo que respecta a las simientes de la vida humana retenidas en estado de oscuración durante un período intercadenario. Las otras tres Jerarquías tratadas (primera, segunda y tercera) fueron las que (en anteriores kalpas de manifestación logoica) habían pasado más allá de la etapa humana. Por lo tanto son grupos arupa o sin forma, así como los restantes son grupos rupa o con forma. La cuarta Jerarquía Creadora, la novena, ocupa en este sistema solar lo que podría considerarse el tercer lugar:
Primero, las Vidas o las tres Personas de la Trinidad.
Segundo, los Prototipos del hombre, los siete Espíritus.
Tercero, el hombre, o la manifestación inferior del aspecto Espíritu autoconsciente.
Es necesario considerar cuidadosamente esto, pues no se refiere al aspecto forma sino únicamente a la naturaleza de las Vidas que se expresan a través de otras vidas, que también son autoconscientes o plenamente inteligentes, mientras que ciertas Jerarquías no lo son.
Las cuatro Jerarquías inferiores se ocupan de la manifes¬tación en los tres mundos, o del cuerpo físico denso del Logos solar. Son las que pueden descartar o bien atravesar el cuerpo etérico del Logos solar y tomar las formas compuestas de sustancia gaseosa, líquida o densa. Las otras no pueden hacerlo ni pertenecen a la generación física.
Los estudiantes deben tener en cuenta que, desde el punto de vista del Logos, los Ángeles solares, en el plano mental (el quinto subplano del plano físico cósmico), están en encarnación física, y lo que se llama “segunda caída” es aplicable aquí. La primera caída significa tomar una forma construida de materia etérica cósmica, tal como sucede con los Hombres Celestiales, los prototipos de los Jivas humanos. En este último caso los cuerpos utilizados se llaman amorfos desde nuestro punto de vista, y son cuerpos vitales animados por el prana cósmico. En nuestro caso y en los grupos restantes, las formas están com¬puestas de sustancia de los tres planos inferiores (aquello que el Logos no considera un principio) y, por lo tanto, es materia que todavía responde a la vibración del sistema anterior. Esto significa que las cuatro Jerarquías inferiores son eslabones entre la vida pasada y la futura. Constituyen el presente. Como no habían finalizado los contactos con el activo principio inte¬ligencia en el kalpa anterior, deben continuar tales contactos en éste. Lo lograrán en el presente sistema; los cuatro se con¬vertirán en los tres y constituirán entonces las tres Jerarquías amorfas superiores del próximo sistema.
Antes de continuar considerándolas, es necesario señalar que a algunas se las denomina “jerarquías dominantes” y a otras “jerarquías subsidiarias”. Significa que en este sistema solar algunas se están expresando más plenamente que otras, lo cual entraña, como consecuencia, que su vibración será más sentida que la de los grupos subsidiarios. Los grupos dominantes son el segundo, el cuarto y el quinto, y ello se debe a que:
a. El segundo constituye la gran expresión de la dualidad, el Hijo, a medida que vitaliza al Sol.
b. El cuarto constituye la Jerarquía de Mónadas humanas, la mediadora o sintetizadora que expresa el fruto del ler. Sistema y la meta del 2do. Sistema.
c. El quinto o décimo, está estrechamente vinculado con las cinco jerarquías liberadas, siendo la expresión de su vida sintetizada. Podría decirse entonces que la quinta Jerar¬quía sirve como representante de los cinco grupos libe¬rados, y la cuarta constituye el grupo representante del actual sistema, mientras que la segunda representa (para el hombre, o ambos grupos unidos) aquello que es el aspecto Espíritu, el Padre, lo Desconocido.